Un día en la Reserva de la Biosfera Ría Celestún

La magia de la Península de Yucatán (México) no solo se encuentra en sus ruinas mayas y pueblos mágicos. A 91 kilómetros al noroeste de Mérida, descubrimos Celestún, una población de pescadores que alberga una reserva natural con el mismo nombre.

La Reserva de la Biosfera Ría Celestún es considerada como una de las mecas del ecoturismo en México. Además de ser un lugar tranquilo para desconectar del ajetreo característico de la capital yucateca y del turismo masivo de las ruinas mayas, el poder observar tan de cerca la belleza salvaje de las especies que esta alberga permite al visitante tener una experiencia inolvidable.

El significado de Celestún es “piedra pintada” en maya yucateco. El enclave, lleno de misterio, tiene una de las colonias de flamenco rosa más grande del mundo. La temporada para ser testigo del asentamiento de esta especie es de noviembre a marzo. La Reserva alberga un ecosistema vulnerable. El agua dulce de la ría está mezclada con la salada del Golfo de México, lo que permite el surgimiento de un hábitat que acoge a flamencos y aves acuáticas. La ría da cobijo a más de trescientas especies de aves.

Es posible ir a Celestún desde Mérida en transporte público. Los autobuses hacia el enclave salen cada hora desde la estación central, y el precio del trayecto es de 70 pesos aproximadamente (unos 3 euros). El viaje dura dos horas, pero merecerá la pena ver desde la ventana casas mayas en pueblos por los que pasa el autobús, como Hunucma y Kinchil.

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En el trayecto hacia Celestún se pueden observar las singularidades de los pueblos yucatecos

Una vez allí, se recomienda hacer un grupo de nueve o diez personas para que la ruta en lancha sea más económica. Esta tiene un precio de 200 pesos por persona (8 €). Saliendo de la playa en dirección a la ría, la embarcación navegará hacia una zona rocosa donde nos encontraremos con los pelícanos.

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Primera parada: conocer a los pelícanos

Después, en un recorrido verdaderamente estimulante, la lancha se aproximará guardando bastante distancia a la zona en la que se asientan los flamencos. Cuando el horizonte adquiere el tono rosado de estas criaturas, la admiración se adueña de los visitantes. El viajero querrá retener en su retina ese momento en silencio, escuchando el canto del flamenco y sorprenderse por la bella fragilidad de este ecosistema. El guía explicará que el color rosado de estas aves se debe a la concentración de caroteno que hay en el agua.

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El flamenco rosa, el orgullo de Celestún

Después de la ensoñación rosa, la lancha virará en dirección al manglar más cercano, donde los visitantes pisarán tierra, o más bien la madera de la pasarela que permite recorrer a pie parte del manglar. La forma en que la luz del sol penetra a través de los imponentes árboles permite al viajero tener otro brutal momento de conexión con el entorno en silencio, solo estando alerta de la banda sonora de este bosque flotante.

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Entrada al primer manglar de la Ría

Adentrándose en el manglar, el visitante podrá nadar en el ojo de agua de este lugar privilegiado. Eso sí, deberá estar atento a cualquier encuentro desagradable que pueda tener durante el baño, ya que la fauna salvaje de Celestún también incluye a los cocodrilos que nadan a sus anchas en los lugares donde se refrescan los turistas.

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¿Puedes ver al cocodrilo? El bañista no tardó en salir del ojo de agua

En el trayecto de regreso a la playa, la tripulación inhalará profundamente por última vez en un intento de retener esta experiencia en la pituitaria además de en la retina. Para acabar una jornada ideal, se recomienda tomar el almuerzo en unos de los restaurantes de la playa, probar el pescado del día y disfrutar de unas “chelas” contemplando cómo el sol se esconde en uno de los lugares más impresionantes de Yucatán.

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Buenas noches, Celestún

Por Alejandra F. Aranda

 

TIPS PARA UN DÍA EN CELESTÚN

Cómo llegar (desde Mérida)

  • Transporte público: Autobús dirección Celestún con la compañía Occidente desde la terminal Noroeste (calle 67 x 50 y 52). Salen cada hora.
  • En coche: dirigirse hacia el oeste a Umán y Kinchil y seguir la carretera.
  • Es posible también contratar una excursión con guía privado.

Qué llevar

  • Imprescindible: repelente de mosquitos
  • Agua
  • Fruta o snack
  • Protección solar
  • Gorra
  • Ropa cómoda y bañador
  • Cámara de fotos
  • Prismáticos
  • Gafas de sol

Cuándo ir

  • Época del año: de noviembre a marzo (temporada del flamenco rosa).
  • Hora: se recomienda ir temprano para aprovechar la luz del sol (salir de Mérida a las 9 horas).

Dónde comer

  • Frente a la playa: Restaurante La Palapa.
  • En el pueblo: Restaurante Nicte-Ha.

Precio

  • Autobús: 70 pesos por trayecto y persona.
  • Ruta en lancha: 200 pesos por persona+propina para el guía.
  • Comida: 80-100 pesos/persona.

Alejandra Fernández

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Cuando viajamos decimos “voy y vuelvo”. Estamos seguros de que vamos, pero volvemos distintos, cargados de experiencias e historias que nos cambian, que nos determinan el viaje, que nos gustaría contar. En este blog, a través de los relatos, fotografías y videos mostraremos esas instancias que nos marcaron. ¡ Contaremos historias de viajeros que hemos conocido en el camino, sin dejar de lado nuestras impresiones y vivencias !

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